Para rezar la coronilla a la divina misericordia podemos invitar a los familiares, vecinos o nosotros mismos es una oración completa a Cristo y que el nos bendice desde el cielo, el fue el que compuso esta coronilla, quien en una visión le encomendó esta Santa devoción a Santa Maria Faustina Kowalska y que la compartiera por el mundo entero.
Necesitamos un rosario de cinco decenas como el que utilizamos en el rezo del Santo Rosario.
Vamos a comenzar con persignarnos.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.
Padre Nuestro, después rezamos un Ave María y después el credo.
Al Comenzar cada decena, esto es en vez de decir los misterios decimos :
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadisimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en propiciación de nuestros pecados y del mundo entero.
En las cuentas pequeñas del Ave Maria decimos:
Por Su Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Esto se dira en todas las cuestas pequeñas de la coronilla, podemos rezarlo con nuestro rosario.
Al finalizar las cinco decenas de la coronilla decimos tres veces:
Santo Dios, Santo Fuerte,Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo Fuerte,Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo Fuerte,Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Después lo siguiente:
Oh, Sangre y Agua que brataste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confió.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.
Aquí finaliza el rezo de la Coronilla a la Divina Misericordia
- Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de su muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como ultimo refugio de salvación. Aun si el pecador empedernido hubiese recitado al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia.
- Quien diga esta coronilla en presencia del difunto, yo me pondré entre mi Padre y el, no como juez sino como Misericordioso Salvador.
Todo esto se tiene que rezar meditando acordándonos de Dios y no rezar rápido que en unos cuantos minutos terminemos, ni estar anhelando que se termine con tal de que se cumplió con el rezo de la coronilla. No pensar en nada solo en Cristo que murió por nosotros dejando a un lado todos los problemas y lo que estemos haciendo, concentración en lo que estén rezando.